Objetivo del Juego
El objetivo es muy sencillo: ser el primer jugador en deshacerse de todas las cartas de tu mano.
La Regla de Oro
Al repartirse las cartas (entre 8 y 10 según el número de participantes), estas deben mantenerse estrictamente en el orden en que se recibieron. Está prohibido reorganizar u ordenar las cartas de tu mano. Esta restricción añade el componente estratégico y la diversión principal del juego.
¿Cómo se juega?
El mazo contiene cartas numeradas del 1 al 8 (ocho copias de cada una) y algunas cartas especiales de valor doble (como 1/2 o 5/6).
- Jugar combinaciones: En tu turno, puedes lanzar una carta o un conjunto de cartas. La condición es que para jugar múltiples cartas juntas, estas deben tener el mismo valor y estar adyacentes (pegadas) en tu mano.
- Superar la mesa: Si ya hay cartas en la mesa, debes superar la jugada anterior bajo la mecánica de escalada. Tienes dos opciones:
- Jugar el mismo número de cartas, pero con un valor numérico más alto.
- Jugar un número mayor de cartas, sin importar su valor (por ejemplo, tres cartas de valor '2' superan a dos cartas de valor '8').
- El botín: Si superas la jugada de otro jugador, puedes elegir entre descartar las cartas que acabas de vencer o añadirlas a tu mano en el lugar exacto que prefieras. Esto último te sirve para juntar estratégicamente cartas iguales que antes estaban separadas.
- Pasar y robar (Ley del Jungo): Si no puedes o no quieres jugar, debes pasar y robar una carta del mazo central. Con ella puedes:
- Colocarla en la pila de descartes para ceder el turno.
- Integrarla en cualquier posición de tu mano.
- Invocar la "Ley del Jungo", que consiste en jugarla inmediatamente en ese mismo turno combinándola con cartas contiguas de tu mano para superar la apuesta de la mesa.
Cuando todos los jugadores pasan consecutivamente, la mesa se limpia y el último en haber jugado inicia una nueva ronda desde cero. El primer jugador que se quede sin cartas grita ¡Jungo! y gana la partida.