Durante la partida, los participantes deberán interactuar entre sí, intercambiar información, mentir, acusar y deducir quién dice la verdad y quién esconde algo. La figura de Sherlock, aunque ausente físicamente, está presente en cada decisión: pistas sobre su muerte, conspiraciones y viejos casos sin resolver salen a la luz a medida que avanza el juego.
La mecánica gira en torno a la deducción social, la lectura del comportamiento de los demás jugadores y la toma de decisiones estratégicas. Nadie es completamente inocente y todos tienen algo que ganar o perder. El ambiente es tenso, teatral y cargado de humor negro, invitando a los jugadores a interpretar sus roles y sumergirse en la narrativa.
Más que resolver un crimen tradicional, el juego propone reconstruir una historia fragmentada: ¿Sherlock fue asesinado?, ¿se sacrificó?, ¿o su muerte es solo otra de sus elaboradas artimañas? Al final de la partida, las revelaciones finales pueden cambiar por completo la percepción de lo ocurrido y de los propios jugadores.